Afronto con ilusión la IX Asamblea Regional de IUCM. Es un momento de debate, de intercambio de posiciones, de trabajo, y sobre todo de sacar un camino, una vía por la que transitar durante los próximos cuatro años. Voy a obviar lo que siempre se suele decir, que si es la más importante, que si es decisiva, porque para mal o para bien, la historia del movimiento no se acaba el 3 de diciembre. Ha habido, hay y habrá lucha de la clase obrera. Por tanto, el momento es complejo, y es importante hacer una buena Asamblea y sacar conclusiones claras que nos saquen a la calle en la mejor de las condiciones. Más no nos pongamos nerviosos.
Una Asamblea en la que tenemos que identificar, fundamentalmente, el objetivo: preparar la política para salir a la calle en condiciones de ofrecer una alternativa nítida a las políticas llevadas a cabo tanto por el PSOE como por el Partido Popular. Una alternativa que nos ponga en el camino de lo que a la postre es nuestro objetivo final: el socialismo.
Hay gentes, que me merecen muchísimo respeto, en nuestra organización que hablan de comenzar un proceso constituyente. ¿Estoy yo en contra de un proceso constituyente? No, nada más lejos de la realidad. ¿Es el momento adecuado? Lo pongo bastante en duda. ¿Tiene la izquierda política de este Estado -no sólo IU, sino todo lo que se encuentra a la izquierda del PSOE- fuerza en la calle para impulsar un proceso constituyente que establezca las bases del socialismo frente al capitalismo especulativo que nos gobierna? Sin duda alguna, la respuesta, aunque dura, es no.
Considero que se dan las condiciones para que la Cultura Política de este Estado cambie. La derecha poco a poco -no olvidemos lo ocurrido recientemente en Galicia- va mermando. Sus políticas de recortes antisociales, que descargan furibundamente la salida de la crisis sobre las espaldas de las y los trabajadores está haciendo que, insisto, muy poco a poco la correlación de fuerzas en lo que a Cultura Política se refiere vaya cambiando. Esto acaba de empezar. No tengamos prisa. Mi abuela solía decir, vísteme despacio que tengo prisa. Por tanto, tranquilos, con las ideas claras y a formar un bloque social amplio, muy amplio, que genere las condiciones para en un futuro, lo más inmediato posible, podamos sentar las bases de un Estado sin Borbones y sin Mercados especulativos.
El bloque o frente amplio que se debe formar debe aglutinar todo aquello que se encuentra a la izquierda del PSOE. ¿Estilo Syriza? Bueno, como se quiera denominar, aunque creo que podemos hacerlo de una manera propia, observando y sacando todo lo que nos interese de otros buenos ejemplos, pero intentando acoplarlo lo mejor posible a nuestra propia realidad.
El proceso constituyente no debe ser nuestra obsesión. Nuestra obsesión debe ser sin duda alguna, cambiar la correlación de fuerzas políticas que propicien la caída del Gobierno del PP, la transformación radical de la línea política que se lleva practicando en este Estado desde hace ya demasiados años, y cambiar las condiciones de la Clase obrera. ¿Porque me refiero a la Clase Obrera y no a la ciudadanía? Simple y llanamente porque aunque hablar de ciudadano queda muy correcto, falsamente incluyente, es un término ambiguo que mete en el mismo saco a Botín, y al trabajador de cualquier fábrica de este país. Y no es justo. Es lo que suele hacer el PSOE, y así nos ha ido. Por eso la clase obrera debe ser nuestro sujeto preferente.
Hace poco, y con gran tristeza, escuche a una dirigente de Izquierda Unida, manifestar que "ha sido la derecha catalana la que nos ha enseñado que esto se va al garete". Pues no. Por lo menos a mí la derecha catalana no me ha enseñado ni me ha mostrado nada de nada -más allá de que son una panda de sinvergüenzas-. Que esto hay que cambiarlo me lo han enseñado los seis millones de parados y paradas. Los trabajadores en Huelga de hambre de Telefónica. Los trabajadores y trabajadoras que llevan años de lucha en AENA. Los trabajadores y trabajadoras de la Sanidad madrileña. Los profesores, profesoras, madres y padres de la Marea Verde. Esos y muchos colectivos más que se están levantando, en este proceso lento pero firme de cambio de Cultura Política, contra las políticas del Partido Popular. Así que la Derecha Catalana que diga lo que guste, pero a mí no me enseña nada.
Esto es a muy grandes rasgos mi reflexión sobre el proceso constituyente. Es lo que yo pienso, no necesariamente lo que debe pensar Izquierda Unida. Es lo que me gustaría que IU defendiera. Se me podrá tachar de cobarde, de colaboraciones, de lo que sea. Espero que no sea así, por lo menos que no sea desde mis propias filas. Es bueno debatir, con vehemencia si se me apura, sin embargo insultar al contrario o colgarle un sambenito no creo yo que cree las condiciones para la convivencia que debe existir para ser útiles a la sociedad.