
A lo largo de este verano no pocas han sido las conversaciones que he tenido en relación a la Huelga General, y al papel de los sindicatos en la actualidad. He de reconocer que a pesar de pasar muchas analizando el tema, y de haberlo hecho con distintas personas, de distintas condiciones, trabajos, ideologías, no he quedado muy contento y he detectado una desconfianza casi unánime ante la movilización social en general.
No sólo frente a la Huelga del día 29 sino ante las movilizaciones de cualquier índole. El individualismo y el deterioro grave del sentimiento colectivo, de pertenencia a un grupo humano determinado es un proceso que a pesar de lo que pueda parecer es reversible. La grupos de poder, interesados en la desunión de la sociedad han hecho bien los deberes, y pueden con el mensaje colectivizador que muchos como yo, sacamos a la luz. La situación actual, en la que el Gobierno se ha plegado a los Bancos y a las Grandes Empresas debe cambiar. Y a pesar de lo que parezca o se quiera vender, nos afecta a todos y todas. No saldremos de ésta, no lograremos que las cosas cambien, si cada uno de nosotros y nosotras permanecemos impasibles viendo las cosas desde el sillón.
No podremos demostrar a los grandes poderes económicos nuestro descontento, si el día 29 acudimos a nuestros trabajos y luego al llegar a casa nos sentamos en el sillón que les hemos comprado a ellos, seguramente a plazos abusivos que hacen crecer y crecer sus cuentas bancarias. La unión de las y los trabajadores, la asistencia masiva a la manifestación del día 29, y la paralización total del país, son los ingredientes imprescindibles para que las cosas puedan cambiar. No se asegura el cambio, pero se pone la primera piedra para demostrar que estamos juntos y juntas, que tenemos objetivos comunes, y que no vamos a cejar en el empeño común de cambiar las cosas. No hay otro camino. Sólo la unidad. Si fallamos el próximo día 29, posiblemente sea la fecha de defunción de la clase obrera de este país.
Es momento de ser optimistas y luchar. Eso pasa por que la Huelga General del día 29 sea un éxito total. Es momento de que le tiemblen las carnes a Zapatero y de que sea consciente de lo lejos que está de la calle, de lo lejos que está de ser un político de Izquierdas. Este es el primer post sobre la Huelga. No quería que fuera muy denso, los próximos serán más sesudos, lo prometo. Un saludo


