Ya han pasado algunas semanas desde la celebración de las elecciones, y es momento de analizar con detenimiento el panorama que se nos avecina. Los resultados de Izquierda Unida han sido moderadamente buenos, sin embargo se enmarcan en una mayoría absolutísima del Partido Popular, una Europa tecnocratizada y unos poderes financieros cada vez más poderosos.
No pretendo desde estas líneas hacer un sesudo análisis sobre el camino que debe tomar Izquierda Unida a partir de ahora, pero si me gustaría pronunciarme sobre cuáles deben ser nuestros retos de aquí a un futuro a largo plazo. Un plazo, que no debe estar marcado por los futuros comicios que se celebren, sino por una lucha a largo plazo que pasa por el derrocamiento del sistema actual gestionado y maniatado por los poderes financieros, y una derechización -no sólo en el sentido "político"- de la sociedad casi en su conjunto.
La mayoría absoluta del PP
Haciendo un simple análisis cuantitativo de los resultados electorales, es fácil comprobar que el Partido Popular cuenta con casi el mismo apoyo social que en las últimas décadas en número de votos. El abrumador número de escaños se debe fundamentalmente a un descalabro sin precedentes del PSOE. La Ley Electoral tiene estas cosas: el PP con poco más de 300.000 votos más, se hace con una mayoría absolta sin paliativos. Con una Ley Electoral proporcional, que no penalice a los partido minoritarios, sólo por el simple hecho de serlo, nunca hubiera permitido una victoria tan aplastante de la Derecha. Esto quiero recalcarlo, porque no son pocos los que desde las filas del PSOE que hablar ya -a cuatro años de las próximas elecciones, posiblemente mirando de reojo a Andalucía- de lo inútil de votar otras formaciones que no sean PSOE, y de lo desastrozo que es para "la izquierda" la fragmentación de voto. No señores. La cuestión no es hacer bloques a lo "guerra fría", es hacer una Ley Electoral justa.
La hegemonía de la Izquierda
IU ha tenido un buen resultado respecto a las anteriores elecciones. Pero no un buen resultado si tenemos en cuenta todos los votos que no hemos recogido del PSOE. Los datos indican que somos una formación en alza -hecho que no se producía desde el año 96- pero no podemos echarnos la siesta de los justos. No tenemos la hegemonía de la Izquierda. Ni mucho menos. Por dos razones principalmente, una, porque la hegemonía no se consigue ni de lejos únicamente por unos resultados electorales, y dos, porque eso es un trabajo muy a largo plazo. No podemos entrar en grandilocuencias de titular de prensa porque estos resultados hoy buenos, pueden ser un simple espejismo. Somos una coalición que existe gracias en un 90% al trabajo y la tenacidad de sus militantes, no dejemos que el mesianismo nos nuble el camino. Es momento de definir que es Izquierda Unida, hacia donde queremos ir, y que política queremos llevar a cabo. Sin cimbreos. Con firmeza.
El objetivo: llegar a la Sociedad
El 15M nos ha enseñado que algo estamos haciendo muy mal: hay miles de personas que piensan como nosotros que no se sienten identificados por nosotros. Dicho lo cuál, matizo. El 15M es el 15M. Las Asambleas de Barrio, los Grupos de Trabajo, y todo lo que del 15M ha nacido no es IU. Ni debe serlo. Ni ellos son nostros ni nosotros debemos transformanos en ellos. La cuestión es para mí mucho más compleja, y bella por otro lado. Tenemos que coexistir y trabajar juntos. Pero cada uno desde sus posiciones. Ese es el reto de Izquierda Unida. Definir una política clara -política no significa programa- que no nos aleje de nuestros pilares básicos: la contradicción capital-trabajo y la desigualdad económica de las clases sociales en el mundo. Tengo la sensación que el 15M nos ha asestado una bofetada y no hemos sabido encajarla.
Estamos para defenderlo en la calle, pero también en las instituciones. Ojo, y la calle no es sólo la calle físicamente hablando -plazas, etc- son también las universidades y mucho más importantes, los centros de trabajo. Es en éstos donde hay que trabajar más tenazmente. Son los obreros los que más se han alejado de IU en las últimas décadas. Lo más peligroso es que no se han acercado al PSOE -cosa que tendría su aquel, pero sería menos sangrante- sino que lo han hecho al Partido Popular.
La derechización de la sociedad
El PP ha impregnado a la sociedad de un modus vivendi que hace se haya derechizado, asumiendo masivamente que lo que ha sucedido -la crisis- es en gran medida por nuestros propios excesos -esa tan manida frase: hemos vivido por encima de nuestras posibilidades- y que los recortes que se nos avecinan, el adelgazamiento del Estado, es necesario para volver a vivir en el mundo de Alicia en el País de las Maravillas.
IU tiene que volver a la Sociedad. No sólo con programa sino con Política. Tenemos que demostrar que el modelo de la Derecha -asumido inexplicablemente por el PSOE de Zapatero- no es el único, y que además no es el que favorece a la mayoría.
La Europa de los Mercados
La otra noche leía la Carta del Partido Comunista Griego a IU y al PCE. No voy a entrar en ella, sin embargo si me hizo reflexionar sobre la debilidad de la Izquierda en su conjunto en Europa.Y cuando hablo de Izquierda, no incluyo en este caso a la Socialdemocracia. Es momento de ponernos a trabajar juntos desde todos los países. Es momento de hacer valer eso que tan orgullosos nos hace sentir: el internacionalismo. ¿Una nueva Internacional? Llámese como se quiera, pero en este escenario en el que se roba la democracia impunemente no podemos luchar cada uno desde nuestra casa y a la espera de una mejoría en los resultados electorales. Hay que ir mucho más allá.