Cuelgo mi intervención en el pasado Pleno del mes de Abril en defensa de la moción que presentamos IU-LV pidiendo la retirada de la Reforma Laboral. En unos días colgaré el audio completo del debate que mantuve con el Concejal de Empleo.
En
ocasiones desde el Gobierno del Partido Popular, hacen creer que este
debate sobre la Reforma Laboral, es pura y llanamente un debate
electoral, demagógico que busca desacreditar al Ejecutivo y poco
más. Nada más lejos de la realidad, es un debate político, de
calado, y que sobre todo afecta al conjunto de la clase obrera de
este país, a la ciudadanía en su conjunto.
No
quiero perderme en muchas disquisiciones técnicas, voy a centrarme
en algo que nos parece primordial: las implicaciones de la Reforma
Laboral en el modelo social. La
protección a los más débiles, tal y como la conocemos, con sus
insuficiencias y sus limitaciones, pasara a ser, todavía, más
limitada.
Los
efectos de la nueva reforma laboral serán muy graves en los procesos
de inclusión social y laboral de los colectivos más desfavorecidos
y también en todos aquellos y aquellas trabajadoras que han visto
gravemente afectada su situación económica a consecuencia de la
crisis económica.
La
Reforma laboral ya está teniendo consecuencias -151.038 personas más
apuntadas el paro, 172 más en Morata respecto al mes de marzo del
año pasado- y desde IU nos preguntamos ¿Para qué la reforma? ¿Cómo
será el modelo de trabajo de los españoles y españolas del futuro?
En
principio, y por encima, por mucho que insistan los miembros del
Gobierno y los dirigentes patronales, la productividad les importa
muy poco. A ellos les importa más la competitividad a toda costa.
Competitividad, que a priori parece una palabra muy bonita, no
significa otra cosa que bajar los precios de los salarios y las
condiciones laborales de la amplia mayoría, bueno de los de siempre.
A
la sombra de esta reforma laboral descansa una realidad inapelable,
muchos empresarios han tomado la decisión de despedir a los
trabajadores más mayores y más caros, para sustituirlos por
“jóvenes con nuevo contrato de emprendedores bonificado que les
hace más baratos”. Es decir, despedir a los padres para esclavizar
a los hijos.
Esto
demuestra una absoluta falta de equilibrio en la Reforma que por
mucho que nos vendan no es la de la flexibilidad ante las condiciones
económicas sino que es la de los despidos y las contrataciones
baratas de los más jóvenes. Se aduce a la rigidez del mercado
laboral a la hora de justificar la Reforma y el elevado número de
desempleados y desempleadas en España, pero ¿como explican que con
la misma legislación laboral -a día de hoy- haya tan abultada
diferencia entre las cifras de paro de Euskadi y Andalucía?
Se va a
producir un proceso de sustitución de plantillas de trabajadores
mayores con elevados salarios por otros jóvenes bonificados y de
menores remuneraciones.
Es más, el
periodo de prueba de un año de estos contratos es a todas luces
abusivo y se justifica por la puerta de atrás la libertad total de
despido durante los primeros 12 meses de la relación laboral.
En
consecuencia, precariedad y libertad total de despido acompañan a la
expulsión del mercado de trabajo de los más mayores, ampliando
gravemente las áreas de exclusión y pobreza.
La Encuesta
de Población Activa del último trimestre de 2011 nos dice que,
desde el tercer trimestre de 2007, los parados de larga duración se
han incrementado un 570,9% y que las personas que llevan más de un
año buscando trabajo han pasado de 393.200 al inicio de la crisis a
2,6 millones.
No solo es
que no se corrijan las múltiples dualidades del mercado de trabajo
es que el modelo social sufrirá un tremendo retroceso.
¿Cómo
pueden afectar estas medidas a las personas menos cualificadas, con
menor trayectoria profesional, con menor red familiar y social de
apoyo, con mayores periodos en situación de desempleo, con mayores
dificultades socioeconómicas?
Esa es una
de las preguntas que debemos hacernos.
Esta
Reforma Laboral, tiene en boca de los miembros de Gobierno, el
objetivo de crear empleo. A pesar de que como ya les he indicado
antes eso es incierto, les voy a dar un dato. Esta no es la primera
reforma laboral en España -las ha habido en 1984, 1994, 1997, 2001
y 2002- y viendo el resultado de las mismas vemos que su ineficacia
es absoluta y sus pretensiones de inclusión social y pleno empleo no
son más que titulares de prensa.
A nadie se
le escapa que las oportunidades laborales, por supuesto también para
los colectivos desfavorecidos, solo vendrán prioritariamente de la
mano del desarrollo económico.
La gran
mayoría de los analistas coinciden en señalar que para la
recuperación del empleo en términos absolutos, la economía del
país, el P.I.B., tiene que crecer a un ritmo de al menos 2%, y ello
implica necesariamente un incremento de la demanda, interior y
exterior, pública y privada.
Sin
embargo, todas las medidas que se aplican caminan en la dirección
contraria. De hecho, todo el mundo reconoce que estamos en recesión
y que viviremos en ella mucho tiempo.
Con esta
reforma, se deposita la responsabilidad de la generación de empleo
exclusivamente en las necesidades del mercado, y se vuelve a eludir
la posibilidad de generar oportunidades que tengan como principal
objetivo a las personas y sus necesidades.
¿La medida
para dar respuesta a esta situación es abaratar el despido? O por el
contrario, la salida a esta situación ha de venir por el apoyo a
pequeñas y medianas empresas con nuevas inversiones, a
reconversiones, a mejorar su liquidez con el acceso a créditos, su
protección ante la morosidad etc.
Con esta
reforma la mejora de la competitividad se centra de nuevo
exclusivamente en el abaratamiento de costes sociales de las
empresas, obviando el resto de dimensiones que posibilitan dicha
mejora.
La salida
de la Crisis no va a venir de la mano de la precarización laboral,
la pérdida de derechos y la bajada de sueldos. Hay un modelo
alternativo a los recortes lo que pasa es que no se quiere utilizar.
No podemos dejar en manos del Mercado el futuro de nuestra sociedad.
Debemos buscar el dinero en los bolsillo de quienes lo tienen y no en
la espalda de la clase obrera.
Esta no es
la reforma de la fexibilidad del empleo, es la reforma de la
esclavitud.