martes, 29 de mayo de 2012

No a la Reforma Laboral - Pleno de Abril

Cuelgo mi intervención en el pasado Pleno del mes de Abril en defensa de la moción que presentamos IU-LV pidiendo la retirada de la Reforma Laboral. En unos días colgaré el audio completo del debate que mantuve con el Concejal de Empleo. 


En ocasiones desde el Gobierno del Partido Popular, hacen creer que este debate sobre la Reforma Laboral, es pura y llanamente un debate electoral, demagógico que busca desacreditar al Ejecutivo y poco más. Nada más lejos de la realidad, es un debate político, de calado, y que sobre todo afecta al conjunto de la clase obrera de este país, a la ciudadanía en su conjunto.

No quiero perderme en muchas disquisiciones técnicas, voy a centrarme en algo que nos parece primordial: las implicaciones de la Reforma Laboral en el modelo social. La protección a los más débiles, tal y como la conocemos, con sus insuficiencias y sus limitaciones, pasara a ser, todavía, más limitada.

Los efectos de la nueva reforma laboral serán muy graves en los procesos de inclusión social y laboral de los colectivos más desfavorecidos y también en todos aquellos y aquellas trabajadoras que han visto gravemente afectada su situación económica a consecuencia de la crisis económica.

La Reforma laboral ya está teniendo consecuencias -151.038 personas más apuntadas el paro, 172 más en Morata respecto al mes de marzo del año pasado- y desde IU nos preguntamos ¿Para qué la reforma? ¿Cómo será el modelo de trabajo de los españoles y españolas del futuro?

En principio, y por encima, por mucho que insistan los miembros del Gobierno y los dirigentes patronales, la productividad les importa muy poco. A ellos les importa más la competitividad a toda costa. Competitividad, que a priori parece una palabra muy bonita, no significa otra cosa que bajar los precios de los salarios y las condiciones laborales de la amplia mayoría, bueno de los de siempre.

A la sombra de esta reforma laboral descansa una realidad inapelable, muchos empresarios han tomado la decisión de despedir a los trabajadores más mayores y más caros, para sustituirlos por “jóvenes con nuevo contrato de emprendedores bonificado que les hace más baratos”. Es decir, despedir a los padres para esclavizar a los hijos.

Esto demuestra una absoluta falta de equilibrio en la Reforma que por mucho que nos vendan no es la de la flexibilidad ante las condiciones económicas sino que es la de los despidos y las contrataciones baratas de los más jóvenes. Se aduce a la rigidez del mercado laboral a la hora de justificar la Reforma y el elevado número de desempleados y desempleadas en España, pero ¿como explican que con la misma legislación laboral -a día de hoy- haya tan abultada diferencia entre las cifras de paro de Euskadi y Andalucía?

Se va a producir un proceso de sustitución de plantillas de trabajadores mayores con elevados salarios por otros jóvenes bonificados y de menores remuneraciones.

Es más, el periodo de prueba de un año de estos contratos es a todas luces abusivo y se justifica por la puerta de atrás la libertad total de despido durante los primeros 12 meses de la relación laboral.

En consecuencia, precariedad y libertad total de despido acompañan a la expulsión del mercado de trabajo de los más mayores, ampliando gravemente las áreas de exclusión y pobreza.

La Encuesta de Población Activa del último trimestre de 2011 nos dice que, desde el tercer trimestre de 2007, los parados de larga duración se han incrementado un 570,9% y que las personas que llevan más de un año buscando trabajo han pasado de 393.200 al inicio de la crisis a 2,6 millones.

No solo es que no se corrijan las múltiples dualidades del mercado de trabajo es que el modelo social sufrirá un tremendo retroceso.

¿Cómo pueden afectar estas medidas a las personas menos cualificadas, con menor trayectoria profesional, con menor red familiar y social de apoyo, con mayores periodos en situación de desempleo, con mayores dificultades socioeconómicas?

Esa es una de las preguntas que debemos hacernos.

Esta Reforma Laboral, tiene en boca de los miembros de Gobierno, el objetivo de crear empleo. A pesar de que como ya les he indicado antes eso es incierto, les voy a dar un dato. Esta no es la primera reforma laboral en España -las ha habido en 1984, 1994, 1997, 2001 y 2002- y viendo el resultado de las mismas vemos que su ineficacia es absoluta y sus pretensiones de inclusión social y pleno empleo no son más que titulares de prensa.

A nadie se le escapa que las oportunidades laborales, por supuesto también para los colectivos desfavorecidos, solo vendrán prioritariamente de la mano del desarrollo económico.

La gran mayoría de los analistas coinciden en señalar que para la recuperación del empleo en términos absolutos, la economía del país, el P.I.B., tiene que crecer a un ritmo de al menos 2%, y ello implica necesariamente un incremento de la demanda, interior y exterior, pública y privada.

Sin embargo, todas las medidas que se aplican caminan en la dirección contraria. De hecho, todo el mundo reconoce que estamos en recesión y que viviremos en ella mucho tiempo.

Con esta reforma, se deposita la responsabilidad de la generación de empleo exclusivamente en las necesidades del mercado, y se vuelve a eludir la posibilidad de generar oportunidades que tengan como principal objetivo a las personas y sus necesidades.

¿La medida para dar respuesta a esta situación es abaratar el despido? O por el contrario, la salida a esta situación ha de venir por el apoyo a pequeñas y medianas empresas con nuevas inversiones, a reconversiones, a mejorar su liquidez con el acceso a créditos, su protección ante la morosidad etc.

Con esta reforma la mejora de la competitividad se centra de nuevo exclusivamente en el abaratamiento de costes sociales de las empresas, obviando el resto de dimensiones que posibilitan dicha mejora.

La salida de la Crisis no va a venir de la mano de la precarización laboral, la pérdida de derechos y la bajada de sueldos. Hay un modelo alternativo a los recortes lo que pasa es que no se quiere utilizar. No podemos dejar en manos del Mercado el futuro de nuestra sociedad. Debemos buscar el dinero en los bolsillo de quienes lo tienen y no en la espalda de la clase obrera.

Esta no es la reforma de la fexibilidad del empleo, es la reforma de la esclavitud.